TEDDY WILLIAMS Y SU DIFÍCIL CARÁCTER
Creo tener la respuesta a la interrogante formulada…
A qué esperar que la historia lo defina, si desde que Ted Williams jugó su último partido (el número 2292, Sept 26 de 1960), dejó escrita en los anales una de las carreras más brillantes que bateador alguno haya tenido en el escenario de las Ligas Mayores.
El hecho de que en su última vez al bat tras de conectar jonrón a Jack Fisher del Orioles de Baltimore ante 10,454 personas reunidas en el Fenway Park de Boston, no haya correspondido al aplauso delirante del público, no fue sino la pincelada final con que daba por terminada una gran carrera de 19 años en los que fue el terror de los pitcheres.
Si no lo hizo en ninguna de las 520 veces anteriores en las que conectó jonrón, ¿por qué habría de hacerlo en esta ocasión postrera?;
Se fijó una norma de conducta y no se apartó un ápice de ella.
Y se fue del béisbol sin haberse descubierto jamás o tocando la gorra al menos, como es costumbre de los peloteros en señal de agradecimiento ante el aplauso.
Desde un principio enseñó su carácter.
En la práctica de bateo de uno de los campos de entrenamiento de
los Medias Rojas de Boston establecido en Florida, un día de primavera de 1939,
un espigado jovenzuelo toma su lugar al bat entre los primeros. Un jugador le
quiere poner en evidencia ---“Espera; ve batear a James Foxx”, a lo que
responde el mozo:
“Deja que Foxx me vea batear a mí”.
Estas palabras salidas de cualquier novato hubieran parecido jactancia tonta, pero nunca en labios de Teodoro Samuel Williams, quien demostró desde ese momento ser uno de los bateadores más grandes que ha producido el béisbol, y así mismo, mostró su manera de ser que no cambiaría nunca.
Por un diamante de las Ligas Mayores no ha pasado aún un tipo más temperamental que el “Espléndido Escupidor”, quien al conectar su jonrón número 400, volteando al palco de prensa, escupe en además de desprecio.
Fueron famosos sus altercados con los cronistas a quienes llegó a odiar con un sentimiento tan grande como su desgarbada figura de 6 pies 4 pulgadas.
Logró que en el vestidor del Fenway Park jamás entrara un periodista. Se ponía furioso ante la sola presencia de un chico de la prensa que “siempre venía con preguntas estúpidas”.
Fueron estos mismos cronistas quienes, demostrando ética profesional, lo eligieron por gran mayoría para ocupar un nicho en el Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown, NY, al lado de los inmortales del pasatiempo, del que demostró ser uno de los más grandes; 272 votos del total de 302 que representan el 93.3% lo entronizaron; solo 98% de Ty Cobb y el 95% de Ruth y Honus Wagner lo superan al respecto.
En una ocasión, tras de haber sido ponchado, arrojó el bat al aire pegándole a un espectador.
Por dos ocasiones fue multado con 5 mil dólares lo cual constituye un récord difícil de superar.
Al imponérsele multas tan elevadas, posiblemente el Alto Comisionado consideró el elevado sueldo que percibía: 125 mil dólares, la cifra más alta pagada a un pelotero.
Gozó siempre fama de ser el pelotero peor vestido de todos, lo cual resulta paradógico tratándose de quien percibía sueldo tan elevado. Nunca se le vió usar corbata.
Si acaso un rato en la ceremonia de su boda; más tardó en terminar tan solemne acto que en despedirse él de dicha prenda. No hay padre que no sufra de nervios mientras espera impaciente la llegada de un hijo.
Hace surcos en el piso de tanto ir y venir por los pasillos del hospital. Y devora (que no fuma), cigarrillos a más y mejor. Pero ¿dónde estaba el Gran Pescador cuando su esposa daba a luz?.. pescando en Florida, cierto que fue alumbramiento prematuro, pero alumbramiento al fin…
http://ebbetsphoto-graphics.com/root/EbbetsPhoto-Graphics/iphoto/photos/preview/prvcelebrities%20(2-019LR)%20Ted%20Williams%20fishing-nice%20bonefish%20at%20side%20of%20boat.jpg
Hubo una vez en la que al fildear un hit se le pasó la bola y se quedó como si nada esperando que otro jugador fuera a recogerla… “me pagan por batear jonrones”, se concretó a decir.
Como no los bateó en la única Serie Mundial en la que participó que fue la de 1946 en la que consiguió 5 hits sencillos en 25 veces al bat para un pobre .200.
Regaló al cuidador del vestidor de Fenway Park su participación que fue de $2,140.89 dólares, diciendo que no lo merecía.
Pero en cambio, se astilló un codo al fildear un elevado contra la barda en el Juego de Estrella de 1950 celebrado en el Comiskey Park de Chicago. Resultado: tuvo una de sus peores actuaciones con el bat: .317, que ya lo quisieran muchos para su mejor temporada.
Lanzó un volante con su firma, atacando al Fisco Federal por el hecho de perseguir a Joe Louis, para que cubriera sus impuestos insolutos cuando era bien sabido que el “Bombardero Café” no tenía lo suficiente para subsistir.
Consideraba en esa ocasión Williams que a mucha gloria debía tener el país por haber salido de su suelo un campeón de la categoría del moreno; por tal motivo, escupió en la tumba del senador McCarthy quien en vida se distinguiera por hostilizar al boxeador.
Estuvo en el ejército de 1943 a 1945, aún sin embargo, durante la guerra de Corea sirvió como instructor de aviones de propulsión de 1952 a 1953.
Su avión fue derribado en dos ocasiones saliendo ileso. Cuando fue licenciado ya casi al finalizar la temporada de 1953, recibió una gran ovación en el Fenway Park al ser reconocido portando su uniforme militar sin ninguna de las condecoraciones que posee.
Por supuesto que no usaba corbata, detalle que no dejó de llamar la atención.
Lo que hizo en el campo de juego fue tan brillante que por algo se le discutió siempre. Y esta seguridad de su grandeza le hacía actuar de tal manera que a su paso despertaba una ola de comentarios.
Desde su primer juego el 20 de abril de 1939 hasta su último el 26 de septiembre de 1960, siempre fue el mismo. Orgulloso de principio a fin, este sí que llegó, vio y venció…¡hubiera sido triste verlo cambiar!... ¿Usted qué cree?...





ALGO MÁS DE TED TOMADO DEL SITIO https://www.mlb.com/news/five-facts-about-ted-williams-iconic-life-c198158620:
ResponderEliminarDaniel Kramer: Ted Williams disfrutó de una carrera y una vida extraordinarias. El miembro del Salón de la Fama sigue siendo uno de los jugadores más legendarios y distintivos de la historia de las Grandes Ligas, más de 60 años después de que jugó el último de sus 2292 partidos con los Medias Rojas
Williams, quien falleció en 2002, nació el 30 de agosto de 1918 en San Diego.
Hoy presentamos cinco de los momentos más destacados de su icónica vida.
1. Servir a su país: Como muchos jugadores de béisbol de su época, fue llamado al servicio, primero durante la Segunda Guerra Mundial y luego en la Guerra de Corea. Sin embargo, a diferencia de muchos de sus compañeros de la MLB, el Splendid Splinter fue una baja en combate activo: perdió parte de su audición y sobrevivió a numerosos encuentros peligrosos durante 39 misiones como capitán en la Guerra de Corea, según la Asociación del Cuerpo de Marines.
"Algunos regresaron del mundo del deporte y fueron contratados como entrenadores de equipos de béisbol o algo similar", dijo John Glenn, quien luego se convirtió en astronauta y senador estadounidense, a Jonathan Mayo de MLB.com. "Ted no era así. Encajó a la perfección. Era piloto de la Marina como todos nosotros e hizo un gran trabajo".
La primera etapa militar de Williams tuvo un comienzo complicado, en el mejor de los casos. Con estatus 1A, recibió un aplazamiento meses después de la temporada de 1941, debido a la dependencia de su madre, lo que los medios de comunicación calificaron de "antiamericano", lo que contribuyó a una de las muchas fracturas en su relación con la prensa. Williams se alistó voluntariamente en la reserva de la Marina un año después y pasó las tres temporadas siguientes aprendiendo a volar.
Teddy Ballgame era conocido por su extraordinaria visión en el plato, y esa destreza se tradujo directamente en su carrera militar. Según Mayo, Williams estableció récords de hits, tiros desde wingovers, zooms y barrel rolls, así como un récord de tiro estudiantil en reflejos, coordinación y tiempo de reacción visual, una marca alta que aún se mantiene vigente.
"Aunque aprecio mucho el béisbol, para mí Ted siempre será un piloto de combate de la Infantería de Marina", le dijo Glenn a Mayo. "Hizo un gran trabajo como piloto. Ted era un marine apasionado".
2. Arriesgar una temporada de .400 y ganar a lo grande: Williams sigue siendo el último jugador en superar la marca de .400, aunque arriesgó esa hazaña el último día de la temporada de 1941.
Con los Medias Rojas a 17.5 juegos de los Yankees, líderes de la clasificación, y Williams con un promedio de bateo de .400 al llegar esa tarde, el jardinero izquierdo All-Star de Boston tenía pocos incentivos para jugar. Dado que la postemporada consistía únicamente en el enfrentamiento de los campeones de la Liga Americana y la Liga Nacional en la Serie Mundial, las esperanzas de los Medias Rojas de ganar el título se habían esfumado semanas antes.
Sin embargo, Williams se arriesgó a perder su marca de .400 al jugar en ambos extremos de una doble jornada contra los Atléticos de Filadelfia. El Espléndido Splinter tuvo una actuación espectacular, con un total de 6 de 8 para elevar su promedio a .406. De no haber conectado hits esa tarde, Williams habría terminado con un promedio de .393, y la marca de .424 de Rogers Hornsby en 1924 habría sido la última vez que un jugador eclipsó el .400.